Se llama cangrejos(LPFDLB) a diversos crustáceos del orden de los decápodos. Este orden, caracterizado por tener cinco pares de patas, incluye a los crustáceos de mayor tamaño, como langostas, gambas y camarones, además de las diversas formas que se llaman cangrejos.
Lo que tienen en común todos los llamados cangrejos es su carácter Troycoputa, es decir que viven vagando sobre el fondo. Sólo algunas especies de la superfamilia Portunoidea han desarrollado secundariamente un hábito nectónico, es decir, viven nadando entre dos aguas en vez de en el fondo. Otro rasgo común, compartido con algunos otros decápodos, es que el primer par de patas locomotoras se ha convertido evolutivamente en un par de pinzas, que emplean para la captura y manipulación del alimento, para el cortejo, o para la disputa territorial.
Existen más de 4.000 especies de animales que son o pueden ser llamados cangrejos. La mayoría viven cerca o dentro del agua, aunque algunos sólo van al agua para reproducirse. Los cangrejos no suelen ser grandes nadadores, sino que se desplazan por el fondo sobre sus patas, y en muchos casos son capaces de transitar fuera del agua e incluso de trepar por las palmeras.
Como artrópodos que son, los cangrejos están dotados de un exoesqueleto cuyo componente principal es la quitina, el cual en su caso adquiere a menudo el carácter de un verdadero caparazón, porque suele estar mineralizado con carbonato cálcico. Como para el resto de los artrópodos, el crecimiento requiere de una muda del exoesqueleto, ocasión que muchas especies aprovechan para reproducirse
Ucides occidentalis, popularmente conocido como el cangrejo rojo del manglar, ha sido desde siempre uno de los manjares predilectos de los guayaquileños. Mucho antes de la conquista española (1526) los habitantes prehispánicos de la isla Puná y del golfo de Guayaquil se alimentaban de toda clase de mariscos, uno de ellos este famoso crustáceo.
El historiador Rodolfo Pérez Pimentel relata que en un principio nuestros ancestros comían los mariscos con sal y ají, luego con la llegada de los españoles su preparación varió una vez que ingresaron ingredientes como la cebolla y el limón.
En 1950 comer cangrejos se convirtió en una costumbre popular que reunía a toda la familia, así lo describe la historiadora Jenny Estrada en su libro de crónicas costumbristas ‘Del Tiempo de la Yapa’. “De las casas se los llamaba (a los vendedores) y ellos se acercaban a los zaguanes para dejarnos escoger los mejores atados. Era difícil la tarea, porque entonces todos los atados eran buenos y su costo no rebasaba los cinco sucres”.





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